Tal parece que no habrá marcha atrás en lo propuesto por Hugo Chávez, en cuando a lo que Honduras se refiere.
Tratar con Goriletti por medio del dialogo parece algo sin sentido, charlar con este viejo es casi lo mismo que darle clases de etiqueta a un chancho, ni los chanchos, ni los gorilas entienden con cariñitos.
En un país donde su Cardenal Oscar Rodríguez, en vez de condenar los asesinatos perpetrados el día de ayer por parte de su ejecito de changos, se entretiene culpando a los demás países por su desgracia, no deja esperanzas ni del lado cristiano, ni del lado político, solo queda la fuerza.
¡Qué pena que, en todo este convulso capítulo, ni Arias ni ningún otro líder demócrata latinoamericano, se haya reparado, contra esos farsantes, los adalides de la “democracia” bolivariana”, los verdaderos culpables de esta tragedia!
Ante tal panorama la realidad de una nueva guerra es casi un hecho, aunque Oscar Arias juegue de Gandhi, tendrá que quedarse calladito viendo los rifles y bombas desde su casita en Rohrmoser.
O quien dará una salida racional ante este conflicto, a Goriletti no le importa su pueblo de muera de hambre ante un bloqueo comercial, tampoco le importa matar a quien lo critique y aun peor no le importa dejar a su país en la era de cavernas, condenado a alimentarse de bananos y agua sucia.
En fin Honduras un “país” dominado por orangutanes sin cerebro, que tienen como único fin repartir el racimo de bananos entre los machos mas rallados, gracias a su dominio sobre los monitos vestidos de verde.








